Honradez periodística

Estamos poco acostumbrados al discurso coherente y ético de los periodistas. Muchos de ellos se han pasado al bando de los intereses editoriales y han abdicado de ejercer el periodismo, esto es, ponerse al servicio de los ciudadanos que tienen derecho a ser informados, para convertirse en voceros de quien les paga, es decir, de traicionar los derechos de la ciudadanía. Por eso, suele sorprender que quede alguien, cercano a los problemas de los seres humanos, que mantenga un discurso simplemente honrado. Uno de ellos es Gervasio Sánchez y este es su discurso íntegro en la entrega de los premios Ortega y Gasset de periodismo, al que me refería hace unos días:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo.

Es un gran honor porque varios de mis mejores amigos a los que respeto profesionalmente pertenecen a la plantilla de este diario. Queridos Ramón Lobo, Guillermo Altares, Miguel Ángel Villena, Jorge Marirrodriga, Francesc Relea, Miguel Gener, Alberto Ferreras, Gorka Lejarcegui, incluso tú querido Alfonso Armada, a los que he nombrado y a los que tengo en mi mente, a todos vosotros que me apoyasteis en los momentos más duros os dedico este premio de todo corazón.

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi. Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Publicado en on Miércoles, 14 Mayo 2008 at 7:02 am Comentarios (0)
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Adjetivar

¿Cuál es la información? El siguiente titular presenta la información sin aditamento alguno, da en el clavo: El Real Madrid, campeón de Liga. Exactamente eso. Lógicamente, si todos los medios hicieran igual, la cosa no sólo sería aburridísima sino que los lectores no distinguirían a unos medios de otros y éstos, a su vez, no podrían competir entre sí para atraer la mayor atención posible. Que es de lo que se trata.

En este ejemplo, inocuo, caben las variantes que se quieran: Alirón; Qué pasada; Heroico alirón; Alirón épico en la Cibeles; Un Madrid heroico gana su 31ª liga… Cada cual pone el acento en un aspecto para informar de lo mismo. El lector, en estos casos, lo agradece. Así se le ve el plumero a cada cual y se esgrimen los periódicos favoritos como una bandera frente a los de los demás. La gama es variada: los forofos, los anti, los neutrales, los eclécticos, los que pasan de todo…

Por el contrario, en otros asuntos más importantes (ya sé que para los futboleros poco hay más importante que su deporte-espectáculo, que para ellos es el súmmum), me da la impresión de que el lector avisado, el que ve, escucha y lee sin las anteojeras del partidismo (si es que existen en el mercado esos artilugios), prefiere el titular aséptico del tipo elegido por Estrella digital, para que él le ponga los adjetivos calificativos que le plazca.

La tendencia, no obstante, es la del alirón. Se trata de ganar, como sea, el favor de la gente. Y caemos en la trampa. Preferimos la boutade a la neutralidad, la exageración al rigor, el sensacionalismo a la información despojada de retórica. El círculo vicioso está servido. Algunos acudirán, como en otros temas, a su justificación haciéndonos creer que no se sabe qué fue antes, si el huevo de los intereses de los editores o la gallina de los deseos del público. Ignoran que siempre, siempre, el origen de la primera gallina fue el huevo.

Publicado en on Lunes, 12 Mayo 2008 at 6:22 am Comentarios (0)
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Un producto superior

Aunque es difícil sustraerse al cien por cien, cuando una persona decide que no quiere ver ni escuchar publicidad, suele conseguirlo, ya digo, relativamente. Si es en la tele –y tienes el mando en plaza-, haces zapeo y santas pascuas. Bien es cierto que, a menudo, viendo tu serie favorita, ahí, cuando más desprevenido estás, no se sabe por qué (vamos, si se sabe), te cuelan de rondón el producto tal o el mensaje cual.

Cuando escuchas la radio (si no es la pública, claro), cada dos por tres te colocan la correspondiente ráfaga de anuncios, unas veces más cortas y otras más largas. También aquí, de matute, te meten el mensaje publicitario sin darte cuenta.

En la prensa, aparentemente puedes pasar más de lo que no quieras ver, pero ¿quién evita toparse en la página impar con un anuncio a toda plana del coche fantástico o de la gachí encoritates de dermoestética?

¿Y en la calle? ¿Saben ustedes la ristra de soportes que nos inundan ojos, nariz y oídos? Veamos: autobuses, cabinas telefónicas, paradas de bus, relojes, vallas y carteleras, kioscos, contenedores, columnas, monopostes, lonas publicitarias en edificios, centro comercial, andenes y pasillos de metro, trenes y aeropuertos, etc. La lista, por ese orden, está sacada del EGM.

Y decía lo de la nariz porque, aunque no quieras, ¿cuántas veces hemos pasado cerca de un puesto de castañas y no hemos mirado el letrero frontal de 6 castañas = 1 euro? ¿y cuántas no hemos caído en la seductora trampa de oler la colonia o probar los pinchitos que nos ofrecen en los grandes almacenes?

En definitiva, que el que esté libre de publicidad, que tire la primera piedra… Pero, por favor, que no lo anuncie.

Publicado en on Viernes, 9 Mayo 2008 at 7:19 am Comentarios (0)
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Exportadores de muerte

Merece la pena reproducir las palabras finales del discurso del reportero Gervasio Sánchez en la entrega de los premios Ortega y Gasset de periodismo de El País. Su trabajo y experiencia personal en multitud de lugares que han padecido y padecen las guerras, el hambre y la desolación, le avalan para decir lo que dice. La desgracia nuestra es que nadie le haga caso:

“Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos. Pero, como Martin Luther King, me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra y, como él, yo también tengo un sueño: que por fin un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.”

Para quien quiera saber más sobre las minas antipersona y las consecuencias de las guerras, puede consulta su web Vidas minadas

Publicado en on Jueves, 8 Mayo 2008 at 8:29 am Comentarios (0)
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Encadenar

No sé por qué, pero de un vistazo (un coup d’oeil, que dicen los franceses) acabo de leer una frase incoherente de Nadal: “Quiero llegar a ver pornografía en el trabajo más de 13 millones de veces, más que Torres en la Premier”.

Es un ejemplo absurdo de cómo se encadenan (liaision) las informaciones. Pues imagínense ustedes algo similar con otras noticias parecidas en un telediario: la lectura de una tras otra, en apenas un minuto, y la señora o el señor que tienen la tele encendida pero casi no la atienden, que están oyendo un ruido de fondo que, al parecer, da noticias. Al cabo de unos instantes le pregunta ella a él (o él a ella) sobre lo que han dicho en la tele. Daría dinero por saber cuál es la respuesta y qué informaciones se estaban emitiendo realmente.

Las informaciones de la imagen, sacada del 20 minutos digital, son naturalmente azarosas y mi comentario está hecho un tanto en broma. Pero los ejemplos periodísticos serios, sobre todo en el mundo televisivo, son abundantísimos. ¡Es una lástima no tener vídeo para demostrarlo!

Publicado en on Miércoles, 7 Mayo 2008 at 7:10 am Comentarios (0)

Carlitos

El conductor del autobús en que viajo pone a todo trapo la sintonía de Carlitos. Sí, aquel que presentaba un programa de la copla, ¿no te acuerdas? Sí, hombre, aquel que perdió el sentido y la medida de tanto fumar puros. Que sí, que me refiero a ese portento de finura y elitismo, a ese gourmet andaluz, seguidor del barça y fustigador exactamente de las mismas cuestiones y con parecido estilo a su colega de la mañana copera. Ese creador, supuestamente simpático, de vocablos impronunciables para que la peña se ría de la gracia supuestamente andaluza del pollo.

Pues este tipo, que tantas lecciones puede dar de lenguaje cortés y educado, que tan refinado y selecto es para tantas cosas, se permite llamar chusma a la gente que no coincida con sus planteamientos, ya sean del PNV, Izquierda Unida o Aralar y, si se tercia, de algún miembro del PSOE que no le caiga bien. Es su libertad de expresión. Su defensa acérrima de los planteamientos peperos merecen una recompensa similar a la que tuvo una colaboradora de su programa, dicen que periodista, a la que él ponía por las nubes del peloteo, y que fue ascendida a los cielos de la presidencia pe-popular para ayudar a su líder a pegarse el castañazo electoral.

Recordemos que chusma define a un conjunto de gente soez o vulgar. ¿Un insulto inteligente? En mi opinión, no. Más bien un insulto (él, como otros, se defendería diciendo que no se trata de insultar sino de una descripción) despectivo (¿hay alguno que no lo sea?) y un tanto estúpido, puesto que la crítica política debe discurrir por otros derroteros. Calificar a alguien de soez y de vulgar no parece que sea periodismo riguroso. Pero se ve que debe de estar pensando en cómo recuperar los oyentes perdidos, según el EGM, a favor de su competidor copero.

Publicado en on Lunes, 5 Mayo 2008 at 7:36 am Comentarios (1)

Blogoteca (I)

Cuatro interesantes artículos con temas variopintos: los jueces, la historia, la imagen y la opinión contracorriente (para leer texto completo, pinchar dentro del texto avanzado).

Justo, equitativo y saludable. Félix de Azúa
“los ricos no pasan por los juzgados. O solo unos pocos y por poco tiempo. O para ser absueltos. Solo los miserables llenan los pasillos hacinados como ovejas: los que no pueden pagar abogados rufianescos, los que solo han robado mil euros y no mil millones, los que no tienen papeles pero tampoco cuentas en Liechtenstein”.

La paradoja del 2 de mayo. Arturo Pérez Reverte
“que a la hora de dar la cara los españoles están siempre por encima de sus gobernantes, y que siglos de incultura, opresión eclesiástica, visceralidad y fanatismo cerril nos convierten en principales enemigos de nosotros mismos. Que el resultado final de aquel inmenso sacrificio fuese el regreso, entre vítores, del rey más infame de nuestra historia, no deja de ser españolísima y natural paradoja. Pero cada cual tiene lo que merece tener.”

Operación Chacón. Juan Varela
“Pero la operación imagen de Chacón es mayor. Su carrera para más altas cotas está lanzada y promocionada por el propio presidente José Luis Rodríguez Zapatero y su círculo más íntimo.”

¿Crecimiento? No, gracias. Carlos Taibo
“Lo que hay que reivindicar, en las palabras de Serge Latouche, es una sociedad fundamentada más en la calidad que en la cantidad, en la cooperación más que en la competición, una humanidad liberada del economicismo, que busque la justicia social como objetivo”.

Publicado en on Viernes, 2 Mayo 2008 at 7:32 am Comentarios (0)
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¿A cuánto está la pregunta?

Ignoro lo que se les paga a los periodistas intervinientes en el programa de 59 segundos. Lo que cobraron el lunes por entrevistar (es un decir) al presidente, fuese lo que fuese, en mi opinión no se lo han ganado. Dos preguntas por barba, en muchos casos enunciadas para el lucimiento del entrevistado (es otro decir). Son las llamadas preguntas-felpudo, en las que el interlocutor se explaya sin que nadie ponga coto a su verborrea, ni por supuesto lo ponga en un compromiso. Porque insistir en preguntar por el dinero del rescate no es apretar las tuercas, ni parece que sea relevante preguntar por qué no había salido ya a explicar el presidente no sé qué dos cosas, cuando no hace ni dos semanas que lleva funcionando este gobierno y están todavía en los albores de su gestión.

Y para preguntar no hace falta acudir a la agresividad de los de siempre. Pero es que, a este paso, van a ser más interesantes las preguntas que harían los ciudadanos que la de los propios periodistas. Un suponer (o dos):

  • ¿Cómo se compadece el supuesto feminismo gubernamental (o presidencial) con haber relegado la gestión de la ley de la dependencia en un ministerio que se pretende de la familia, o sea, básicamente para compensar el rol de cuidadora asignado históricamente a la mujer, cuando los derechos que se derivan de la citada ley deberían ser universales y no discriminatorios entre mujeres y hombres?
  • O como alguna de las preguntas que, inevitablemente, surgen de la lectura de un post tan interesante como el que plantea Miguel Jara en su blog, El lobby farmacéutico y transgénico en el Gobierno ZP, acerca de las interrogantes o certezas que sugiere el nuevo equipo gubernamental.
Publicado en on Miércoles, 30 Abril 2008 at 7:08 am Comentarios (0)

Muertos sobre el papel

No todos los muertos son iguales. Tautologías aparte y dijera lo que dijera Víctor Manuel allá por los años 70 del siglo pasado (y en el horno se verá, que todos somos igual), hay muertos anónimos, los hay que sólo se mueren para la familia más directa, y los hay que se publicitan que te rilas. El domingo, sin ir más lejos, traía el periódico 7 esquelas, 7, para anunciar el entierro del mismo individuo: una de la familia y 6 de las empresas que tenía. Y seguro que otros periódicos, a mayor abundamiento, habrán aportado la correspondiente necrológica laudatoria de tan insigne preboste, hecha desde el sentir más profundo de alguno de sus beneficiados. ¡Qué derroche funerario!

Siempre que veo estas exageraciones mediático-escatológicas, me sucede algo similar a lo que me pasó con los múltiples artículos necrológicos que se dedicaron a Azcona. ¿No sería mejor que esos panegíricos se escribieran en vida del laudado (sobre todo si, por ley de vida, la cosa ya no puede durar demasiado) para que puedan ser disfrutados en vida, sin tener que esperar a su deceso para que sólo puedan leerlos sus deudos? Pero en este país tan secularmente supersticioso, aunque se sea agnóstico, hay que esperar al dolor que causa la muerte para rellenar las cuartillas de rigor.

Curiosamente, el mismo domingo aparecía otra esquela de otra persona que se había ido “diciéndonos en silencio su adiós” y que firmaba su “compañera sentimental”. Si el hombre se había ido en silencio, ¿para qué tanto ruido mediático? Y además, ¿para qué firmar con ese latiguillo, pudiendo hacerlo simplemente con el nombre de pila de la viuda no legalizada? Los misterios lúgubres de la vida.

Publicado en on Lunes, 28 Abril 2008 at 6:40 am Comentarios (0)

Cine televisivo

Las televisiones que no son de pago, todas, se empeñan en ponernos películas no ya de serie b sino de las últimas letras del abecedario. Que lo hagan las privadas, pues allá ellas y sus sufridos espectadores, pero que la pública, en su primera cadena, además de continuar la saga inefable del cine de barrio que ya no interesa ni a los mayores de ochenta, nos quiera endosar todas las de Steven Seagal, Swarzeneger, Van Damme, Jackie Chan y una saga similar, pues clama al cielo de los ateos.

Comprendo dos cosas: una, que deben de darlas a precio de saldo y, tal como está el patio de recortes, reconversiones y déficits, les viene que ni de perlas para ahorrar; y dos, que, estoy seguro, la audiencia que tienen estos subproductos suele ser significativa.

Al margen de algún cine medianamente visible en La 2, no es de recibo que no se gasten ni un euro en películas buenas, más o menos recientes, sí –no hace falta estar a la última-, pero al menos que tengan un cierto nivel. Y puedo afirmar, y afirmo, que las hay. Pero para ello no hace falta acudir al cine jolivudiense. La filmografía europea es variadísima y en ella pueden encontrarse productos excelentes: en Francia, en Italia, en el Reino Unido, en Irlanda, en Noruega, en Grecia…

Ya sé que el cine, en el cine, y que hay que contentar a todos los “segmentos” de las audiencias, pero, hombre, por favor, si lo programan en la tele, pues hay que hacer un esfuercito y poner una mijita de voluntad e imaginación. Al menos, mientras la tele pública siga dependiendo de los PGE. Vamos, digo yo. Firmado: un no veedor de televisión.

Publicado en on Jueves, 24 Abril 2008 at 7:37 am Comentarios (1)
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