Audiencias en stand by

Ignoro lo que representa en términos globales de consumo mantener encendido los electrodomésticos en modo stand by. Desde el punto de vista del ahorro y la eficiencia energética, estudios hay que indican, por ejemplo, que si un televisor gasta 70 watios, si se tiene encendido 4 horas al día consumiría en total 280, pero si se mantiene apagado en stand by 20 horas al día consumiría 300 watios, resultado de multiplicar 15 watios por 20 horas. Es decir, que gastaría más apagado que encendido.

En materia televisiva, también ignoro (soy un ignorante en casi todo) los efectos que tienen en los audímetros, medidores de audiencias televisivas, el tener totalmente apagado el televisor o dejarlo semiencendido con el pilotito rojo. ¿Cuenta o no cuenta como audiencia esa acción? ¿Y de qué canal, del último que se tenía cuando se apagó desde el mando a distancia o del que primero echa a andar el televisor?

La cosa viene a cuento por lo de la huelga de Telemadrid. Según dicen, esa cadena consiguió reunir a 9.000 personas con su emisión en negro. Y 20 minutos se pregunta por las razones de que un 0,7% de los madrileños estuvieran conectados con la señal en off : ¿Quizá algún trabajador de la cadena con afán reivindicativo?, ¿la propia Esperanza Aguirre en un intento por salvar el barco?, ¿algún espectador despistado? El diario señala que ese dato vendría a cuestionar la veracidad de los datos de audiencia y a dejar cada vez más clara la diferencia que hay entre “ver la tele” y “tener la tele puesta”.

El asunto de las audiencias me parece a mí que es orientativo y que algunos hacen de esos datos, sobre todo cuando les va bien, verdades cuasi absolutas que, además, estarían dando la medida de la calidad de las cosas. El debate de siempre, el de la cantidad y la calidad.

Publicado en on Jueves, 26 Junio 2008 at 12:52 pm Comentarios (1)
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Tele ¿pública?

¿En qué se nota el carácter público de la televisión española?: ¿en que dan el discurso real en navidad?, ¿en que el tratamiento informativo al gobierno de turno es todo menos crítico?, ¿en que ponen películas de romanos en semana santa?, ¿en que retransmiten las bodas principescas?

No aprecio el sesgo de lo público en la tele. Igual es que no la veo lo suficiente. En todo caso, miro la parrilla y me temo que la actual TVE, aunque haya cambiado para bien el monolitismo informativo de anteriores gobiernos por un cierto pluralismo (limitado, controlado, sin desmadres), no se caracteriza por ser un dechado en la transmisión de valores y principios (ahora que están tan de moda).

En materia de lengua, por ejemplo. Se queja Raimon de lo que queda por hacer cuarenta años después de su famoso recital del 68: “Seguimos sin oír cantar en gallego, en euskera o en catalán en TVE”. Y es que mientras que no se produzca un acercamiento desde la tele pública a la realidad de las lenguas del Estado, éstas seguirán teniendo mala prensa en muchos de quienes no las hablan fuera de sus ámbitos, apreciándolas poco menos que como extraterrestres.

En eso que genéricamente se llama “educación para la ciudadanía”, ahí sí que cabría, sin grandes polémicas, cumplir con una de las tres grandes funciones sociales de la televisión: la de formar. Las de informar y entretener ya lo hacen todas, cada cual con su estilo e intereses, pero formar ¿quién lo hace? Me temo que la única formación que contempla la tele pública (de las privadas, desisto) es la que se deriva del conjunto de programas de entretenimiento que emite. O sea, un desastre.

Publicado en on Lunes, 19 Mayo 2008 at 6:24 am Comentarios (0)
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Encadenar

No sé por qué, pero de un vistazo (un coup d’oeil, que dicen los franceses) acabo de leer una frase incoherente de Nadal: “Quiero llegar a ver pornografía en el trabajo más de 13 millones de veces, más que Torres en la Premier”.

Es un ejemplo absurdo de cómo se encadenan (liaision) las informaciones. Pues imagínense ustedes algo similar con otras noticias parecidas en un telediario: la lectura de una tras otra, en apenas un minuto, y la señora o el señor que tienen la tele encendida pero casi no la atienden, que están oyendo un ruido de fondo que, al parecer, da noticias. Al cabo de unos instantes le pregunta ella a él (o él a ella) sobre lo que han dicho en la tele. Daría dinero por saber cuál es la respuesta y qué informaciones se estaban emitiendo realmente.

Las informaciones de la imagen, sacada del 20 minutos digital, son naturalmente azarosas y mi comentario está hecho un tanto en broma. Pero los ejemplos periodísticos serios, sobre todo en el mundo televisivo, son abundantísimos. ¡Es una lástima no tener vídeo para demostrarlo!

Publicado en on Miércoles, 7 Mayo 2008 at 7:10 am Comentarios (0)

Cine televisivo

Las televisiones que no son de pago, todas, se empeñan en ponernos películas no ya de serie b sino de las últimas letras del abecedario. Que lo hagan las privadas, pues allá ellas y sus sufridos espectadores, pero que la pública, en su primera cadena, además de continuar la saga inefable del cine de barrio que ya no interesa ni a los mayores de ochenta, nos quiera endosar todas las de Steven Seagal, Swarzeneger, Van Damme, Jackie Chan y una saga similar, pues clama al cielo de los ateos.

Comprendo dos cosas: una, que deben de darlas a precio de saldo y, tal como está el patio de recortes, reconversiones y déficits, les viene que ni de perlas para ahorrar; y dos, que, estoy seguro, la audiencia que tienen estos subproductos suele ser significativa.

Al margen de algún cine medianamente visible en La 2, no es de recibo que no se gasten ni un euro en películas buenas, más o menos recientes, sí –no hace falta estar a la última-, pero al menos que tengan un cierto nivel. Y puedo afirmar, y afirmo, que las hay. Pero para ello no hace falta acudir al cine jolivudiense. La filmografía europea es variadísima y en ella pueden encontrarse productos excelentes: en Francia, en Italia, en el Reino Unido, en Irlanda, en Noruega, en Grecia…

Ya sé que el cine, en el cine, y que hay que contentar a todos los “segmentos” de las audiencias, pero, hombre, por favor, si lo programan en la tele, pues hay que hacer un esfuercito y poner una mijita de voluntad e imaginación. Al menos, mientras la tele pública siga dependiendo de los PGE. Vamos, digo yo. Firmado: un no veedor de televisión.

Publicado en on Jueves, 24 Abril 2008 at 7:37 am Comentarios (1)
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Tomar el pelo

A los periodistas que entrevistaron en televisión a la señora marquesa consorte debió de parecerle inconcebible. Que no pudieran sacarle el titular que buscaban tuvo que ser para ellos frustrante. No sé si dormirían bien. Supongo que las tablas hace que se olviden pronto estos sinsabores periodísticos.

Fue una auténtica tomadura de pelo la que les propinó doña Esperanza. Se mofó de ellos, eso sí, educadamente, todo lo que quiso y más. Que preguntaban por una cosa, ella les respondía con otra; que le apretaban las clavijas (ellos creían que era así), ella saltaba por los cerros de Úbeda y se soltaba su particular speech partidario; que requerían una definición de su interlocutora, ella les definía lo que era el liberalismo, made in Aguirre.

Ya digo, una tomadura de pelo. Un tiempo precioso, en horario estelar, que ella aprovechó estupendamente para llevar el agua al molino de su discurso. No anduvieron espabilados los periodistas. Se anunciaba que los encargados de la entrevista serían directores de periódicos, pero había sólo tres de prensa de papel, uno de prensa digital, un subdirector y un periodista sin cargo de la Ser. Por cierto, todos hombres. La paridad no ha llegado al gremio de dirección.

Publicado en on Martes, 22 Abril 2008 at 8:23 am Comentarios (1)
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